violencia de género
Violencia de Género: Cuando el derecho se vuelve escudo
La violencia de género no es solo un problema social: es una herida estructural que atraviesa hogares, instituciones y discursos. En Argentina, la Ley 26.485 marca un antes y un después. No se trata solo de castigar, sino de prevenir, asistir, proteger y reparar. Porque cuando el vínculo se convierte en amenaza, el derecho tiene que estar ahí, firme, sin titubeos.
¿Qué contempla la ley?
Todo. Desde la violencia física hasta la simbólica. Desde el control económico hasta el hostigamiento digital. La ley reconoce que la violencia puede ser directa o indirecta, pública o privada, visible o silenciosa. Y que no hay excusa cultural, religiosa ni emocional que la justifique.
¿Qué derechos protege?
- A vivir sin miedo.
- A decidir sobre el propio cuerpo.
- A recibir asistencia integral.
- A acceder a la justicia sin obstáculos.
- A no ser revictimizada por el sistema.
¿Qué pasa en Córdoba?
La provincia adhiere a la ley nacional y cuenta con protocolos específicos, fiscalías especializadas y juzgados con perspectiva de género. Pero los números siguen siendo alarmantes: en lo que va del año, se registraron 9 femicidios y decenas de denuncias por violencia doméstica. El lugar más peligroso para muchas mujeres sigue siendo su propia casa.
¿Y la justicia?
Avanza, pero lento. Hay medidas cautelares, botones antipánico, tobilleras electrónicas. Hay fallos ejemplares y capacitaciones obligatorias (Ley Micaela). Pero también hay burocracia, desidia y silencios que duelen. Por eso, cada denuncia importa. Cada acompañamiento legal puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.
¿Qué puede hacer un estudio jurídico?
Escuchar. Acompañar. Litigar con perspectiva de género. No se trata solo de aplicar el Código Penal, sino de entender el contexto, la historia, el miedo. Porque detrás de cada expediente hay una mujer que necesita que el derecho la abrace, no la empuje.